El agua cruda es extraída por una bomba centrífuga sumergible desde
una profundidad mayor a 70 mts. En la primera etapa, el agua es sometida
a un proceso de filtrado a través de arena, grava y canto rodado.
La próxima etapa es la desmineralización a través del sistema de OSMOSIS
INVERSA; un proceso moderno de última generación que se define como
el mejor método para lograr un agua química y bacteriológicamente
pura, sin contenido mineral. Esta agua desmineralizada es mezclada
con el agua filtrada en una proporción adecuada para cumplir con los
requisitos de tener un sabor.
La
siguiente etapa es la incorporación de IONES DE PLATA El agua atraviesa
las placas de plata a las cuales se les aplica una tensión a fin de
que circule una corriente iónica, que es la que produce la disolución
de estos iones de plata en el agua. La función principal de este proceso
oligodinámico es la de darle al agua propiedades bactericidas permanentes,
que la protege de futuras posibles contaminaciones, convirtiéndola
en agua segura. Este procedimiento es el más antiguo y eficaz conocido
para mantener el agua libre de bacterias, como puede observarse en
una colección de Ciencia Médica en Sánscrito del año 2000 a.C. aproximadamente,
en el que se recomendaba mantener el agua en recipientes de plata,
o sumergir repetidas veces una barra de plata caliente en el agua
para purificarla.
Como
último proceso tenemos a la OZONIZACION: en este sistema se utiliza
el ozono (03) es un derivado alotrópico del Oxígeno (02). El ozono
se produce naturalmente en la atmósfera cuando hay descargas eléctricas
durante las tormentas. En nuestra planta lo produce un equipo en el
que se provocan descargas eléctricas de alto voltaje en aire a presión
para obtener el ozono.
Dado
su alto poder oxidante el ozono se convierte en el mejor bactericida
y viricida ya que actúa en forma muy rápida (su acción es mucho más
potente que el cloro) y además no le agrega contenido químico al agua,
ya que al cabo de unos minutos se transforma en 02, por lo tanto no
produce sabores extraños como puede ocurrir con el cloro. El ozono
se incorpora al agua inmediatamente después de su generación a través
de un Ventun y luego en torres de absorción. Este es el último paso
en la potabilización, ya que debido a la inestabilidad del ozono nos
permitirá llegar al producto final (sifón ó bidón) con la concentración
debida para producir su efecto bactericida.
Al
bidón ingresa agua tratada previamente y ozonizada con el denominado
sistema a pico cerrado. Es un sistema exclusivo en el que se cierra
herméticamente la boca de llenado, permitiendo la salida del aire
por el centro del pico de llenado. Inmediatamente después el envase
es tapado y termosellado con la banda de seguridad en el pico del
bidón, garantizando así la higiene e inviolabilidad de producto hasta
la llegada al consumidor final.